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En recuerdo de Miguel Buenaventura Blesa, “Amador”

13 de Abril de 2020

El pasado 20 de febrero de este año 2020, falleció a los 96 años de edad en Bron (Departamento de Rhône, Francia), donde residía, Miguel Buenaventura Blesa, uno de los últimos supervivientes de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (A.G.L.A.). Miguel había nacido el 5 de enero de 1924 en la Masía de Alcafas Bajas, en el término municipal de Valbona (Teruel). Según cuenta en su biografía, a los 9 años ya trabaja de pastor con su padre y un tío suyo en la Venta de Chilla-Pajares, a donde se había trasladado su familia. Allí les sorprendió el estallido de la guerra.

Ante el avance del ejército sublevado, el ganado que cuidaban, y, con él, toda su familia, son evacuados a Fuentelespino de Moya (Cuenca) primero y a Antella (Valencia) después. Al terminar la guerra regresan a Valbona, pero su ganado les es arrebatado. Tras recoger la cosecha, en septiembre de 1939 vuelven a Fuentelespino, donde hicieron algunas amistades, a pasar el invierno cuidándoles sus ovejas. Allí muere su hermano más pequeño. Como en Fuentelespino no les ha ido mejor, regresan en la primavera de 1940 para sembrar una nueva cosecha y emplearse como pastores para otras familias. Al tratarse de una familia desafecta al régimen, los arrestos y las palizas son frecuentes, una situación que se prolongará durante mucho tiempo. A los 17 años entra a trabajar de pastor en la Masía de la Capellanía, de la Puebla de Valverde, hasta que es llamado a cumplir el servicio militar en 1945.

A su regreso en 1947 se encuentra con que su madre María, tras tantas palizas que recibían todos los de la familia, se había suicidado, atándose una piedra al cuello y arrojándose a la balsa del molino que había junto a la casa. Su tío Elías, que vivía en la cercana Masía del Peñes, su padre, que también se llamaba Miguel, y él mismo fueron encarcelados y recibían frecuentes palizas. Sus hermanas, Rosario y Joaquina fueron sacadas un día de la casa por la guardia civil de Mora de Rubielos a las tres de la madrugada y llevadas  a la partida conocida por El Pinar, donde hicieron el simulacro de ahorcarlas y las tuvieron retenidas diez horas. Luego, los guardias entraron en la masía destrozándola con picos.

Sin embargo, en esos tres años de mili, muchas otras cosas habían cambiado. El nazismo y el fascismo habían sido derrotados en Europa, el régimen franquista teme una invasión aliada y es sometido al repudio y el aislamiento internacional. Guerrilleros antifranquistas procedentes de Francia, los maquis, han aparecido por sorpresa en la provincia de Teruel, alimentando la efímera esperanza de una pronta caída del dictador.

En muchos pueblos del Partido Judicial de Mora de Rubielos se reorganiza clandestinamente la CNT y se forman núcleos locales de la Unión Nacional, impulsada fundamentalmente por el Partido Comunista de España (PCE). Llega a crearse una red bien organizada por toda la actual comarca de Gúdar-Javalambre, formada en su mayoría por represaliados que acaban salir de la cárcel y también por muchos jóvenes que sólo eran unos niños durante la guerra. Este es el caso de Miguel.

Pero el régimen va a reaccionar con una violencia extrema para acabar con cualquier disidencia. A principios de 1947, la red de oposición clandestina es descubierta y desmantelada. Vuelven las detenciones masivas, los juicios sumarísmos y las ejecuciones extrajudiciales. Muchos huyen de los pueblos para evitar ser detenidos e incorporarse a la guerrilla. Llama la atención el elevado número de jóvenes de poco más de veinte años que salieron de Valbona para refugiarse en el campamento guerrillero del monte Carramacho en aquellos primeros meses del año, casi una veintena. Miguel lo hará un año más tarde. Entre tanto, acoge en su casa a los que llegan procedentes de otros pueblos como Manzanera o Albentosa, indicándoles el camino al Carramacho, terreno bien conocido por él. Después, ante el temor a ser detenido, se esconderá en la Masía del Ciruejo, en el término de la Puebla de Valverde.

En 1948, con 24 años recién cumplidos, abandona su escondite para incorporarse al 17º Sector de la AGLA, cuya actividad se desarrolla en las Cuencas Mineras, Sierra de Gúdar y sur de la provincia de Castellón. Es encuadrado en el grupo de “Rubio” y a partir de entonces “Amador” será su nombre de guerrillero. Durante los cuatro años de su estancia en el monte participará en acciones armadas y realizará funciones de enlace con los sectores 11º (sur de la provincia de Teruel e interior de la de Valencia) y 23º (Maestrazgo y Tierras del Ebro).

Cuando la Dirección del PCE ordena la evacuación total de la AGLA en la primavera de 1952, “Amador” es uno de los 17 últimos guerrilleros que, a pie, abandonan definitivamente las serranías de Levante y Aragón, en un viaje épico que les conducirá hasta Francia atravesando los Puertos de Beceite, el Ebro y toda Cataluña hasta los Pirineos, donde les esperan los guías de pasos  que les ayudarán a cruzar clandestinamente la frontera y les acompañarán hasta Toulouse. Allí cada uno de ellos redactó una biografía y un informe de su estancia en guerrillas. Estos informes se conservan actualmente en el Archivo Histórico del PCE. Gracias a la valiosa información contenida en estos documentos, especialmente los informes de “Amador”, “Julián”, “Florencio”, “Ibáñez” y “Chaval” ha sido posible elaborar este breve artículo.

Cuando llegan a Francia, la Guerra Fría se ha impuesto y el PCE se encuentra ilegalizado y perseguido también allí. Los guerrilleros antifranquistas que caen en manos de las autoridades galas son puestos en la frontera y devueltos a España. Esto es lo que le sucedió a Doroteo Ibañez, “Ibáñez”, del grupo de “Los Maños”, que será procesado y fusilado en Paterna (Valencia). Otros, como “Amador”, “Grande”, Chaval”, “Matías, “Angelillo”, Rubio”, etc. lograron burlar a la Gendarmería con la ayuda que les pudo prestar el Partido, consiguiendo esconderse en el país o refugiarse al otro lado del “Telón de Acero” (Checoslovaquia, RDA, URSS).

Se desconocen las posteriores vicisitudes de la vida de “Amador” en Francia, pero recientemente nos ha llegado la noticia de su fallecimiento. Por ésta se sabe que contrajo matrimonio con Mlle. Capilla Isabelle y que deja una familia que llora su pérdida. Sus restos reposan en el Ancien Cimetiére de Loyasse, Lyon.

Seguramente, en su país de acogida pudo disfrutar de una vida más venturosa que la que tuvo en su patria. Sirvan estas líneas de recuerdo y homenaje a un turolense de origen humilde que luchó por la libertad y la democracia en unos tiempos de terror y espanto.

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