Desde el Partido Comunista de España (PCE) en Aragón queremos denunciar públicamente la presión policial que venimos sufriendo a raíz de nuestra actividad política y propagandística.
El martes 27 de octubre, agentes de la Policía Local se personaron en nuestra sede central, situada en la calle Mayor, 55, en el barrio de La Magdalena de la capital, para advertirnos sobre las labores de propaganda y agitación política que estamos desarrollando tanto en el barrio como en el conjunto de la ciudad. Estas acciones tienen como objetivo difundir la convocatoria de huelga general prevista para el próximo 11 de noviembre. La agitación política en las calles constituye, como siempre ha constituido, una herramienta fundamental e irrenunciable para cualquier organización que aspire a impulsar la movilización social y la defensa de los derechos de la clase trabajadora.
La advertencia recibida no es un hecho aislado. Se suma a los episodios de presión policial que ya sufrimos durante los Pilares Solidarios, un periodo en el que se produjeron visitas policiales a nuestra sede, acompañadas de comentarios como «este año estáis forzando mucho el tema» y otras observaciones de carácter amenazante. Consideramos que estos hechos, en su conjunto, merecen una denuncia pública y nos obligan a alertar sobre el clima de presión al que se está sometiendo tanto a nuestra organización como al conjunto de fuerzas políticas populares.
Somos plenamente conscientes de que no somos los únicos que sufren este tipo de actuaciones. Basta con observar los acontecimientos registrados durante la última semana en Zaragoza, en relación con las intervenciones policiales y las detenciones producidas en el contexto de los disturbios vinculados a la presencia del agitador ultraderechista Vito Quiles. Estos episodios se enmarcan en un auge represivo en el conjunto de España. Mostrar desde aquí nuestra máxima solidaridad con los detenidos el pasado jueves y ofrecernos para colaborar en cualquier campaña, acción o recogida de fondos para sufragar las más que probables multas hacia los compañeros.
Desde el PCE en Aragón consideramos especialmente preocupante que, ante el crecimiento de las movilizaciones y la recuperación de la iniciativa en las calles por parte de distintos sectores de la izquierda política y social, la respuesta institucional se traduzca en una mayor presión policial. Entendemos que estas actuaciones pretenden disuadir la participación política, dificultar la organización colectiva y limitar el ejercicio efectivo de derechos fundamentales como la libertad de expresión, reunión, manifestación y huelga.
Todo apunta a que, ante un nuevo ciclo de movilización social, la respuesta del Estado vuelve a adoptar formas que conocemos bien: violencia policial, multas y detenciones. Una estrategia que no es nueva y que busca, a nuestro juicio, debilitar a las organizaciones sociales mediante el desgaste económico e intentando generar miedo entre los militantes y todas aquellas personas que deciden dar un paso al frente contra las injusticias sociales.
Sin embargo, queremos dejar claro que no vamos a permitir que estas actuaciones nos hagan retroceder. Conocemos las consecuencias que históricamente han acompañado al compromiso político. Sabemos que muchas sanciones, presentadas bajo la apariencia de procedimientos meramente administrativos, se convierten en herramientas de asfixia económica contra las organizaciones populares. Pero también afirmamos que la intimidación no va a detener nuestra actividad política ni nuestra voluntad de lucha. Al contrario: estas actuaciones refuerzan nuestro compromiso con la organización, la movilización y la defensa de los derechos de la clase trabajadora.
En un momento en el que el movimiento social parece estar entrando en una nueva etapa de movilización, impulsada, entre otros factores, por la indignación suscitada tras el desahucio de Mari Carmen, consideramos necesario permanecer alerta ante cualquier intento de coacción o intimidación contra quienes participan en las luchas sociales. Así como de cualquier acción o violencia sin objetivos políticos que muchas veces tiene como único objetivo la intervención policial. La estrategia de la tensión, del caos, es algo que favorece a las fuerzas de la ultraderecha y a justificar la represión policial como hemos visto en los saqueos de este fin de semana en Barcelona bajo el título “Blocus”. Alertamos a la población para que no secunden estas convocatorias, y pedimos a los jóvenes y a los trabajadores cabreados con el sistema que dirijan su rabia hacia la militancia y participación en organizaciones sociales cuyos intereses y objetivos son públicos y están claros.
La respuesta de las instituciones ante esta creciente movilización vuelve a poner de manifiesto la importancia de defender los derechos y las libertades públicas; cuya defensa pasa si o si por el ejercicio de estos mismos derechos.
Por ello, desde el Partido Comunista de España en Aragón hacemos un llamamiento a la movilización social y a la Huelga General. Será necesario extremar las precauciones, prestar atención a cualquier posible vulneración de derechos, reforzar las medidas de cuidado colectivo durante las movilizaciones y garantizar, en todo momento, la protección de quienes decidan ejercer legítimamente el derecho de manifestación.
El próximo 11 de noviembre, la clase trabajadora tiene una importantísima cita por la vivienda, los salarios y los servicios públicos. Las calles son y serán siempre nuestras.
Frente a la presión policial y los intentos de intimidación: organización, militancia y solidaridad.
Partido Comunista de España en Aragón




